La reconstrucción epidemiológica del trágico caso de hantavirus que conmocionó a un barco rumbo a la Antártida sumó un escenario inesperado. Rastrean los pasos previos de los turistas europeos.
La alarma internacional que se encendió tras la muerte de un turista neerlandés por hantavirus en un crucero polar dio un giro inesperado que pone el foco en Malargüe. Los especialistas de la salud intentan determinar si el contagio que desencadenó la cadena de infecciones en alta mar pudo haberse producido durante el recorrido terrestre que la pareja de ornitólogos realizó por el sur mendocino antes de embarcar. Aunque inicialmente las sospechas se concentraban con fuerza en la Patagonia profunda y en la zona de Ushuaia, el exhaustivo análisis del itinerario abrió esta nueva hipótesis científica.
El trabajo de campo está siendo coordinado de manera conjunta por los expertos del Instituto Malbrán y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos en la región de Malargüe. La clave de la investigación radica en establecer el momento exacto en el que los viajeros estuvieron expuestos al “virus Andes Sur”, la variante identificada en el brote. Según los registros oficiales, los ciudadanos europeos caminaron por senderos agrestes y realizaron observaciones de aves en áreas naturales donde habitan los roedores transmisores de la enfermedad.

Para avanzar con el complejo diagnóstico, las autoridades sanitarias activaron operativos científicos de captura y análisis en cuatro puntos específicos de Malargüe:
- Las Loicas: zona fronteriza clave en el circuito terrestre.
- Bardas Blancas: paraje con condiciones ecológicas propicias.
- Reserva Provincial Laguna de Llancanelo: humedal de intensa actividad de avistaje de aves.
- Caverna de las Brujas: sector cercano con presencia de fauna silvestre.
Los investigadores buscan intensamente determinar si los ratones colilargos capturados en estos entornos rurales están infectados para confirmar si el vector de contagio se originó en Malargüe. El propósito de los trampeos biológicos es mapear la carga viral de la fauna local y compararla genéticamente con las muestras obtenidas de las víctimas del barco MV Hondius. Este análisis de laboratorio resultará fundamental para descartar o ratificar si el ambiente mendocino formó parte de la ruta del virus.

Por su parte, desde el Ministerio de Salud provincial intentaron llevar calma a la población y afirmaron que, por los tiempos de incubación de la enfermedad, es poco probable que el foco inicial fuera Malargüe. De todas formas, la provincia continúa colaborando estrechamente con el Gobierno Nacional y los organismos internacionales aportando todos los registros de los pasos fronterizos de la estadía de los turistas de febrero.


