Una intensa masa de aire polar transformó el panorama climático de Mendoza, ubicando a Malargüe entre las tres ciudades más gélidas de la Argentina, en un contexto donde el cuidado de cada Zona Fría protegida se vuelve vital para los habitantes.
La intensa ola polar que afecta a gran parte del territorio nacional volvió a colocar a Mendoza en el centro de la atención meteorológica debido a sus registros térmicos extremos. Según la última actualización del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el sur de la provincia se transformó en un auténtico congelador, consolidando la necesidad de mantener el abastecimiento energético y el resguardo social en cada Zona Fría del mapa provincial para mitigar el impacto del clima.
Durante las primeras horas de la mañana, los habitantes de Malargüe sintieron con fuerza el rigor del invierno, registrando una temperatura de -4,4°C y una sensación térmica que se desplomó hasta los -8,3°C. Esta marca extrema ubicó a la localidad en el tercer puesto del ranking nacional de temperaturas mínimas, una realidad que golpea con dureza a las familias y refuerza la importancia de los subsidios estatales destinados a sostener la calefacción en cada Zona Fría de la Patagonia y el sur mendocino.

El fenómeno no fue una sorpresa absoluta, ya que desde temprano el termómetro venía anticipando una jornada histórica para la región. A las 8 de la mañana, el departamento sureño ya se posicionaba en el quinto lugar del país con -5°C, pero el lento ascenso de la temperatura en comparación con otras provincias provocó que escalara posiciones antes del mediodía. Frente a este panorama, las autoridades recordaron que el acceso garantizado a los servicios básicos es una prioridad absoluta para cualquier comunidad declarada como Zona Fría ante emergencias climáticas.
Por encima de la localidad mendocina solo se ubicaron Maquinchao, en la provincia de Río Negro, con unos impactantes -7,4°C, y la ciudad chubutense de Esquel, que empató el registro térmico pero con una sensación ambiental diferente. Este podio del congelamiento nacional demuestra que el sur de Mendoza comparte las mismas dinámicas extremas que el suelo patagónico, justificando plenamente el marco legal y de asistencia que ampara a la región bajo la figura de Zona Fría para evitar crisis sanitarias.
Para lo que resta de la jornada, los especialistas anticipan que las condiciones meteorológicas seguirán siendo sumamente adversas, con máximas que apenas rondarán entre los 2°C y los 4°C en los momentos más templados de la tarde. En este sentido, el extendido genera preocupación debido a que se prevé que las heladas matinales se intensifiquen hacia el fin de semana, un escenario que pondrá a prueba la infraestructura de cada Zona Fría de la precordillera, donde las mínimas podrían quebrar la barrera de los -12°C.


