El Gobierno provincial oficializó un nuevo aumento del transporte público. Mientras argumenta que el sistema sigue fuertemente subsidiado, miles de usuarios vuelven a preguntarse si el servicio mejora al mismo ritmo que aumenta la tarifa.
Viajar en colectivo en el Gran Mendoza volverá a ser más caro.
La Provincia confirmó que el boleto pasará a costar $1.680, un nuevo incremento que impactará directamente sobre el bolsillo de quienes utilizan el transporte público todos los días para trabajar, estudiar o realizar trámites.
Desde el Gobierno sostienen que el aumento responde a la actualización de los costos operativos y recuerdan que el sistema continúa recibiendo un importante subsidio provincial para evitar que la tarifa sea todavía más elevada. En oportunidades anteriores, funcionarios explicaron que el costo real del viaje supera ampliamente lo que paga el usuario.
Cada aumento reabre la misma discusión
Aunque el argumento económico se repite en cada actualización tarifaria, entre los pasajeros vuelve a aparecer la misma pregunta:
¿El servicio mejora al mismo ritmo que aumenta el boleto?

Las quejas más frecuentes continúan siendo prácticamente las mismas desde hace años:
- Largas esperas entre una unidad y otra.
- Colectivos saturados en horarios pico.
- Recorridos insuficientes para algunos barrios.
- Problemas de calefacción en invierno y de refrigeración durante el verano.
- Frecuencias que muchas veces no coinciden con las publicadas.
Para miles de mendocinos, el problema ya no es solamente cuánto cuesta viajar, sino la calidad del servicio que reciben todos los días.
Un aumento que llega en un contexto complicado
La suba tampoco ocurre en un momento cualquiera.
Durante los últimos meses también aumentaron alimentos, servicios, alquileres y otros gastos esenciales.
Para una persona que utiliza dos colectivos por día, cinco días a la semana, el incremento representa varios miles de pesos adicionales por mes, un impacto que se siente especialmente entre trabajadores, estudiantes y jubilados.
En muchos hogares, el transporte ya ocupa un lugar cada vez más importante dentro del presupuesto familiar.
El Gobierno insiste con los subsidios
Desde la administración provincial remarcan que el boleto continúa subsidiado y que el usuario paga solamente una parte del costo total del sistema.
Ese argumento ya había sido utilizado en aumentos anteriores para justificar los incrementos tarifarios y explicar que, sin asistencia estatal, el valor del pasaje sería considerablemente mayor.
Sin embargo, para muchos pasajeros esa explicación ya no alcanza.
¿Hasta cuándo?
El nuevo aumento vuelve a poner sobre la mesa un debate que parece repetirse cada pocos meses.
Los usuarios comprenden que los costos del transporte aumentan, pero también esperan que ese esfuerzo económico se traduzca en un servicio más eficiente, con mejores frecuencias, unidades en mejores condiciones y recorridos que respondan a las necesidades de quienes dependen del colectivo para moverse.
Porque cuando el boleto aumenta una y otra vez, también crece una expectativa lógica:
que viajar mejor deje de ser una promesa y empiece a convertirse en una realidad.


