La confederación rechazó en forma unánime la creación de FIFA Forward Enterprise y criticó con dureza la falta de transparencia del proyecto presentado por la máxima entidad deportiva.
La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe se plantó con firmeza ante el plan presentado por el presidente de la entidad madre internacional. Las 41 asociaciones miembro decidieron rechazar de manera categórica la propuesta impulsada por Gianni Infantino para vender participaciones comerciales de la Copa del Mundo a inversores privados. La decisión se tomó tras un cónclave clave convocado por la dirigencia regional para evaluar el impacto institucional de esta iniciativa en el universo del fútbol.
La postura fue ratificada luego de un encuentro de urgencia encabezado por el titular del organismo regional, Victor Montagliani, junto a los integrantes de su Consejo. Durante la reunión, los dirigentes expresaron su profunda preocupación por la falta de un debido proceso en la elaboración del proyecto y el escaso tiempo otorgado para analizarlo. Además, cuestionaron abiertamente la necesidad de recurrir a capitales financieros externos tras la realización de la Copa del Mundo más rentable en la historia del fútbol.
Frente a este escenario, la confederación resolvió encomendar a sus representantes en el Consejo internacional que abran una mesa de negociación sobre los fondos de reserva existentes. El objetivo central es evaluar de qué manera los recursos económicos actuales del organismo pueden destinarse a fortalecer los programas de desarrollo local. Asimismo, exigieron que cualquier proyecto de escala global respete los procedimientos institucionales, como el fútbol, correspondientes antes de ser anunciado públicamente a la prensa.
En un contundente comunicado posterior, la organización lamentó haberse enterado de los pormenores del proyecto a través de los medios de comunicación. Los dirigentes continentales remarcaron la decepción que generó en la región que una iniciativa de tal magnitud se haya divulgado sin un debate previo con las partes interesadas. En ese sentido, remarcaron que la buena gobernanza y los procesos sólidos deben ser la guía innegociable para quienes conducen los destinos del fútbol.
Para cerrar su postura, la entidad reafirmó su compromiso con la protección del patrimonio deportivo y los valores que representan a sus miembros. La cúpula dirigencial fue clara al señalar que las confederaciones y las asociaciones tienen la responsabilidad colectiva de actuar siempre en beneficio del fútbol. Bajo esta premisa, concluyeron que el futuro y el activo más valioso de esta actividad debe permanecer de manera innegociable en manos de toda la familia de esta disciplina.


