Bajo la premisa de paz, pan, tierra, techo y trabajo, gremios y movimientos sociales marcharon desde Liniers hasta la céntrica plaza en una multitudinaria jornada de protesta.
La movilización comenzó por la mañana en la iglesia del barrio porteño de Liniers, donde el arzobispo Jorge García Cuerva brindó la bendición inicial a la columna. A lo largo del trayecto, la UTEP conmemoró diez años de estas peregrinaciones históricas que derivaron en la sanción de la Ley de Emergencia Social. Por consiguiente, referentes de diversos sectores aprovecharon el recorrido para denunciar el impacto de la crisis sobre el mercado de trabajo y solicitar medidas inmediatas.

En medio del reclamo, Adolfo Pérez Esquivel y distintos dirigentes alzaron su voz frente a la multitud para cuestionar el rumbo económico impulsado por el Poder Ejecutivo. Por su parte, el cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, encendió las alarmas al señalar la preocupante destrucción de cada puesto de trabajo registrado en las empresas. Asimismo, el representante gremial remarcó la necesidad de convocar a una mesa de concertación amplia con las cámaras patronales y la Iglesia para encauzar el desarrollo productivo.

A pesar de la tensión, la conducción de la central obrera optó por mantener una postura dialoguista y descartar la convocatoria inmediata a un paro general. Sin embargo, mientras los manifestantes regalaban alimentos frente al Congreso, gremios como ATE insistieron en profundizar el conflicto para defender la estabilidad del trabajo argentino. De este modo, la masiva jornada concluyó frente a la Casa Rosada exhibiendo la fuerza del reclamo social ante la crisis.


