Entre la incertidumbre económica, la inserción laboral femenina y un cambio en las prioridades de vida, la ciudadanía explica las causas detrás del descenso demográfico en la provincia.
Frente a la consulta sobre este fenómeno social, surgió el interrogante en las calles: “Ha bajado la tasa de natalidad. ¿A qué creen los mendocinos que se debe?”. De inmediato, las primeras respuestas apuntaron al impacto directo de la crisis cotidiana en los proyectos familiares, donde un vecino sintetizó: “Yo creo que por las preocupaciones” y el “miedo de cuidar a un bebé o que no alcance el fin de mes”.
En este sentido, la inestabilidad de los ingresos y el costo de vida juegan un papel determinante en las decisiones de los hogares. Varios consultados remarcaron que “la economía, para mí es parte”, impulsada “por lo que está pasando en el país, más que nada”, sumado a que hoy resulta evidente “porque es muy caro tener un hijo”, una realidad financiera que presiona fuertemente sobre los índices de natalidad.
Asimismo, la planificación familiar actual responde a una mayor conciencia y acceso al conocimiento por parte de las nuevas generaciones. Tal como señaló una de las transeúntes, influye “la educación, o sea, también hay un poco más de información”, lo que llevó a opinar que “se han ayudado a las chicas, digamos”, mientras que otra participante subrayó que “los chicos están siendo más responsables”, dado que “si no se pueden mantener ellos, tampoco van a poder mantener un niño”, reconfigurando así los patrones de natalidad.
Por otra parte, la transformación en el rol de la mujer y su desarrollo en el mercado laboral modificaron las estructuras domésticas tradicionales. En palabras de una entrevistada, “ya no es como antes, que las mujeres estamos en casa”, agregando con realismo: “trabajamos y bueno, y no podemos también criar a los chicos”, lo que deriva en que muchas familias concluyan que “uno o dos basta y ya”, marcando un nuevo ritmo en la natalidad urbana.

El cambio trasciende lo material y abarca una redefinición de estilos de vida y aspiraciones personales. Mientras algunos testimonios deslizaron que influye “porque quieren perder la silueta y estar más libres”, otros profundizaron en que “yo creo que hay una incidencia cultural y económica” y “que afecta muchísimo a la pareja en sí”, concluyendo que repercute “sobre todo a la mujer, porque hay mujeres que deciden tener familia igual”, factores que en conjunto explican la actual tendencia de la natalidad en la región.


