Crisis pyme en el Valle de Uco: 76% vendió menos y una de cada tres redujo personal

Crisis pyme en el Valle de Uco: 76% vendió menos y una de cada tres redujo personal

Un relevamiento de la Cámara de Comercio de Tunuyán expuso un fuerte deterioro en la actividad de las empresas consultadas. El 64% tiene inversiones frenadas, la mitad registró demoras en sus pagos y las firmas más pequeñas aparecen entre las más golpeadas.

El Valle de Uco suele asociarse con bodegas, turismo internacional, inversiones y algunos de los paisajes productivos más reconocidos de Mendoza. Pero detrás de esa postal aparece otra realidad: buena parte de las pequeñas y medianas empresas relevadas en la región atraviesa un escenario de caída de ventas, inversiones paralizadas y dificultades para sostener el empleo.

Así surge del informe “Clima de Inversión y Expectativas Empresariales 2026”, elaborado por la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán (CIAT). El estudio fue realizado entre septiembre y octubre sobre 112 empresas, 92 de ellas con presencia directa en el Valle de Uco.

El dato que mejor sintetiza el escenario es contundente: el 76% de las empresas consultadas registró una caída de sus ventas durante el último trimestre.

El porcentaje incluso empeoró respecto de 2025, cuando había alcanzado al 71% de las firmas relevadas.

Las empresas más chicas, entre las más golpeadas

El deterioro no afecta a todas las compañías de la misma manera.

Entre las empresas con menos de cinco trabajadores, el 85% informó una caída en sus ventas. Entre aquellas que tienen más de 50 empleados, la proporción desciende al 50%.

La diferencia expone la vulnerabilidad de las estructuras más pequeñas frente a una retracción del consumo: disponen de menos espalda financiera para absorber costos, resignar rentabilidad o atravesar varios meses de menor facturación.

Por actividad, la situación también resulta particularmente compleja en dos sectores centrales para la economía regional.

Tanto en la cadena agroindustrial como entre las empresas vinculadas al turismo y al comercio, el 82% afirmó haber vendido menos.

Una de cada tres empresas redujo personal

La menor actividad ya tiene consecuencias sobre el empleo.

Según el relevamiento, el 34% de las empresas redujo su plantel de trabajadores, es decir, aproximadamente una de cada tres firmas consultadas.

Al mismo tiempo aparece una paradoja: existen inversiones detenidas que, de concretarse, podrían generar nuevos puestos laborales.

El 64% de las empresas relevadas mantiene al menos un proyecto de inversión paralizado.

Esas iniciativas representarían alrededor de 530 empleos directos potenciales, de los cuales aproximadamente 400 corresponderían al Valle de Uco.

La incertidumbre económica aparece como el principal motivo para frenar esos proyectos, mencionada por el 32% de las empresas con inversiones demoradas.

Le siguen la falta de crédito, con un 24%, y la falta de capital propio, con un 15%.

El crédito dejó de servir solamente para crecer

Otro de los indicadores muestra hasta qué punto cambió el uso del financiamiento.

El 65% de las empresas no tomó créditos durante el último año, frente al 57% registrado en 2025.

Y entre las compañías que sí recurrieron al financiamiento, una parte mayor lo utilizó para cubrir costos operativos o refinanciar deudas que para realizar inversiones: 19% frente a 16%.

Un año antes esa relación era inversa.

En otras palabras, para algunas empresas el crédito dejó de funcionar principalmente como una herramienta para crecer y pasó a utilizarse para sostener el funcionamiento cotidiano.

La mitad tuvo dificultades para pagar

La tensión también llegó a la cadena de pagos.

El 50% de las empresas relevadas informó atrasos en al menos un vencimiento durante el último año.

Las obligaciones fiscales aparecen entre las más comprometidas: el 37% registró demoras en el pago de impuestos.

Otro 30% tuvo atrasos con proveedores y un 16% con entidades bancarias.

La combinación es delicada: menos ventas reducen los recursos disponibles, la falta de financiamiento limita la capacidad de inversión y las dificultades para afrontar compromisos pueden terminar afectando a proveedores, trabajadores y otras empresas de la misma economía regional.

Ajustar para sobrevivir, cambiar para competir

Frente al escenario, las pymes están tomando dos caminos simultáneos.

Por un lado, el 67% implementó medidas defensivas, entre ellas reducir costos, sostener precios resignando márgenes de rentabilidad o recurrir al endeudamiento.

Por otro, un 62% intenta estrategias más ofensivas, como buscar nuevos mercados, incorporar tecnología o reconvertir procesos y actividades.

Incluso aparece una diferencia interesante en los resultados.

Entre las empresas que únicamente aplicaron estrategias defensivas, el 94% registró una caída en sus ventas. Entre las que recurrieron exclusivamente a estrategias ofensivas, el porcentaje fue del 45%.

El dato no demuestra por sí solo que una estrategia sea causa directa de mejores resultados, pero sí muestra que las empresas que cuentan con capacidad para adaptarse parecen atravesar el escenario en mejores condiciones.

Menos optimismo hacia 2027

Las expectativas empresariales también se deterioraron.

Solo el 40% de los consultados espera una mejora real de las ventas durante 2027.

En 2025 esa expectativa alcanzaba al 51% y en 2024 al 72%.

Algo similar ocurre con la predisposición a invertir: apenas el 36% considera que actualmente es un buen momento para poner en marcha nuevos proyectos, mientras que el 37% piensa lo contrario y otro 28% no logra definir una posición.

La cadena agroindustrial aparece como una de las más cautelosas: únicamente el 26% espera aumentar sus ventas durante 2027.

La otra cara del Valle de Uco

Los datos no permiten afirmar que todas las pymes del Valle de Uco estén atravesando exactamente la misma situación.

El relevamiento comprende 112 empresas y, por lo tanto, debe interpretarse como una fotografía de las firmas encuestadas y no como un censo de toda la actividad económica regional.

Pero la cantidad y consistencia de los indicadores sí trazan una señal difícil de ignorar.

Menos ventas. Empresas reduciendo personal. Proyectos que podrían generar cientos de puestos de trabajo pero permanecen detenidos. Crédito utilizado para cubrir gastos y una cadena de pagos cada vez más tensionada.

El contraste resulta especialmente significativo en una región que durante años fue presentada como uno de los grandes polos de crecimiento, inversión y turismo de Mendoza.

La pregunta hacia 2027 ya no pasa solamente por cuánto capital logra atraer el Valle de Uco.

También pasa por cuántas de las empresas que ya están allí consiguen mantenerse en pie, volver a invertir y recuperar la capacidad de generar empleo.

Share via
Copy link