La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete volvió a mostrar el rápido alineamiento del gobernador mendocino con la Casa Rosada. Para la oposición, se trata de una estrategia que se repite desde hace años: acompañar al gobierno de turno, aun cuando varias de sus decisiones perjudiquen a Mendoza.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete no solo reconfiguró el tablero político del Gobierno nacional. También volvió a dejar al descubierto una característica que sus detractores le atribuyen desde hace años al gobernador Alfredo Cornejo: su capacidad para mantener una relación privilegiada con el poder central, sin importar quién ocupe la Casa Rosada.
Primero fue aliado del macrismo. Más tarde mantuvo canales de diálogo durante el gobierno de Alberto Fernández cuando fue necesario negociar recursos para la provincia. Hoy es uno de los gobernadores con mejor vínculo político con Javier Milei, pese a que muchas de las políticas nacionales generan fuertes cuestionamientos dentro de Mendoza.
La designación de Santilli fue recibida con gestos de respaldo desde el oficialismo provincial y volvió a alimentar una crítica recurrente de la oposición: que Cornejo prioriza conservar influencia en Buenos Aires antes que confrontar cuando decisiones nacionales afectan intereses mendocinos.

Una estrategia que se repite
Para sus defensores, esa actitud responde al pragmatismo.
Sostienen que mantener una buena relación con el Gobierno nacional permite obtener obras, financiamiento y capacidad de negociación para la provincia.
Pero sus críticos plantean la lectura opuesta.
Recuerdan que Mendoza acompañó políticas nacionales muy distintas entre sí sin obtener respuestas en temas históricos como:
- Portezuelo del Viento.
- La promoción industrial.
- La distribución de recursos nacionales.
- El financiamiento de obras estratégicas.
- La situación de universidades y organismos nacionales con presencia en la provincia.
Según esta mirada, el cambio de interlocutores en Buenos Aires nunca modifica la posición política del gobernador.
Del PRO a La Libertad Avanza
La llegada de Santilli también refleja otro fenómeno.
La frontera entre dirigentes del PRO y La Libertad Avanza se vuelve cada vez más difusa.
Cornejo vuelve a mostrarse cómodo en ese nuevo escenario, apostando a consolidar una relación institucional que podría fortalecer el peso político de Mendoza dentro del Gobierno nacional.
Sin embargo, la oposición advierte que esa cercanía también implica acompañar medidas de ajuste que golpean directamente a sectores productivos, universidades, jubilados y trabajadores mendocinos.
El debate de fondo
La discusión no pasa únicamente por el nombramiento de Santilli.
La pregunta que vuelve a instalarse es otra:
¿Hasta dónde debe llegar el acompañamiento de un gobernador al Gobierno nacional cuando algunas de sus decisiones afectan directamente a su propia provincia?
Para unos, mantener una buena relación con la Casa Rosada es una obligación institucional.
Para otros, esa estrategia termina confundiendo gobernabilidad con alineamiento político permanente.


