El Tribunal Penal Colegiado N°2 sentenció a la exreligiosa tras un fallo de la Suprema Corte provincial, aunque la acusada continuará en libertad hasta que el dictamen adquiera firmeza.
El sistema judicial mendocino marcó un nuevo hito en el marco de la megacausa del Instituto Próvolo al fijar una severa condena de veinte años de prisión para la exmonja Kumiko Kosaka. La decisión fue adoptada por los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel González Pina, en cumplimiento de lo dispuesto previamente por la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, que había revocado la absolución dictada en su contra durante el año 2023.
En cuanto a los alcances legales del fallo, esta condena contempla su responsabilidad directa como autora de tres hechos de abuso sexual simple mediante tocamientos y su participación necesaria en otros dos episodios perpetrados por el sacerdote Horacio Corbacho. Pese a la magnitud de la pena impuesta por los magistrados, la defensa técnica anticipó que recurrirá a nuevas instancias judiciales, por lo que la condena todavía no se encuentra firme y la imputada permanecerá en libertad provisoria.

No obstante, el tribunal dispuso medidas restrictivas severas para garantizar su sujeción al proceso mientras se define la condena en el plano definitivo, tales como una fianza económica de quince millones de pesos, la prohibición estricta de salir del país, la retención de su pasaporte y una inhabilitación especial por diez años para desempeñar actividades vinculadas a menores de edad. Cabe recordar que Kosaka ya había cumplido más de cinco años de prisión preventiva durante las etapas previas del extenso debate oral.
Durante el desarrollo de la última audiencia, la fiscalía y la querella habían solicitado una condena de veintidós años de cumplimiento efectivo y la detención inmediata de la exreligiosa, aunque los jueces optaron por el monto de veinte años basándose en el análisis de los cinco hechos probados contra alumnos hipoacúsicos. De este modo, la imputada se transforma formalmente en la quinta persona sentenciada por los aberrantes delitos cometidos en la institución de Luján de Cuyo.
Este proceso judicial que derivó en la actual condena continúa siendo uno de los expedientes más emblemáticos y dolorosos de la historia judicial de Mendoza desde que salieron a la luz las primeras denuncias en noviembre de 2016. Mientras los querellantes evalúan los pasos a seguir, la sociedad mendocina sigue de cerca cada movimiento de un juicio que aún aguarda su resolución definitiva en las más altas esferas tribunalicias.


