La reconocida empresa mendocina cerró sus puertas, tras 72 años de actividad. Este lunes, la firma no abrió sus instalaciones luego de haber ingresado en concurso de acreedores con una deuda oscila los 130 millones de pesos. Los trabajadores del lugar anhelan conformar una cooperativa de trabajo.
Según informaron los trabajadores, la deuda de la compañía con sede en Guaymallén asciende a unos 130 millones de pesos, siendo su principal acreedor la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP), con un reclamo de 75 millones.
Los 25 empleados de la empresa fueron notificados del cierre definitivo mediante un mensaje de WhatsApp enviado por el propietario, José Antonio García Requena. En el mensaje, el dueño informó que los bienes de la firma serían puestos a disposición para cubrir los pagos correspondientes al salario de noviembre y las indemnizaciones.
Luis Sartorio, empleado de Gonzalo desde hace 33 años, expresó a El Sol su indignación por la manera en que se comunicó la decisión. “Estamos dolidos por la forma en que nos avisaron el cierre de la empresa y por el trato que recibimos en los últimos meses”, declaró.
Sartorio también denunció irregularidades en el funcionamiento de la firma: “Hace meses que no contamos con ART porque no pagaban el 939, y desde agosto nos venían pagando el sueldo en cuotas. A pesar de eso, seguimos trabajando porque queremos mantener nuestros puestos. Estamos buscando soluciones para salir adelante”.
El trabajador, encargado de la producción de papas fritas, anticipó que este martes se producirá una reunión entre el representante legal de los empleados, Federico Perinetti, y el abogado de la empresa, Juan Manuel Céspedes, con el objetivo de buscar una salida al conflicto.
Claudia Atencio, empleada administrativa hace 30 años de la empresa, reveló que junto a sus compañeros quieren conformar una cooperativa y que por ese motivo no pretenden vender los bienes de la compañía.
“Queremos buscar la manera de no vender las cosas para que podamos seguir trabajando. Nuestra intención es conformar una cooperativa y lo queremos hacer por la memoria de Don Gonzalo, quien fundó esta empresa y jamás hubiera permitido esto. Lo hacemos por él“, enfatizó Atencio.
Desde la administración de la compañía han puesto a disposición las maquinarias, la sede y la fábrica ubicada en calle Massa 797 de Dorrego, además de cuatro vehículos utilizados para el reparto de mercadería. Estos bienes serán empleados como medios de liquidez para afrontar las deudas pendientes.
“Antes de vender los bienes iremos en búsqueda de algún crédito bancario o financiamiento para pymes o cooperativas. Queremos ver si el Gobierno nos puede dar una mano con esto, le queremos decir en la cara que queremos seguir trabajando porque Gonzalo es una marca reconocida a nivel nacional“, comentó Sartorio.
Por otro lado, empleados acusaron un “vaciamiento” de la empresa por parte García Requena en los últimos meses, ya que desalojó la sala que era utilizada como oficina. A esto, también se produjo la venta de diferentes bienes con el fin de “hacer caja” para compañía.
“La sala donde funcionaban las oficinas se encuentra vacía hace más de un mes porque iban a alquilar el lugar. También vendió rollos de bolsas completas que las hizo pasar como plástico a una empresa de reciclaje ubicada en la calle Rodríguez Peña. Nos decía que era para generar un ingreso extra a la empresa cuando no fue así“, expresó un trabajador que prefirió resguardar su identidad.
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