El control del agua de los mendocinos, quiénes buscan tener el poder en Mendoza

El control del agua de los mendocinos, quiénes buscan tener el poder en Mendoza

Cornejo presentó la ley que disuelve el EPAS y pasa el control del agua a Irrigación. Tensiones con AYSAM. ¿Afecta a los usuarios de agua potable de Mendoza?

¿Cuál es el mayor poder de Mendoza? Respuesta corta: el control total del agua.

La semana pasada, el gobernador Alfredo Cornejo presentó un proyecto de ley que en los hechos disuelve el EPAS (Ente Provincial del Agua y de Saneamiento), y pasa todas sus funciones al Departamento General de Irrigación, que se convertirá en una especie de “Gran Hermano” de toda el agua de los mendocinos. Ya es el mayor proveedor de riego, agua de industria, de usos recreativos, y domiciliarios. Ahora sumará el arbitraje total de todas las operadoras: AYSAM (la mayor de todas, del Estado mendocino), los municipios de Luján, Maipú y Tupungato, y unas 140 operadoras pequeñas, en general cooperativas o incluso algún barrio privado.

El “comisario” de este nuevo supra ente de provisión y control del agua será el superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli. En los hechos, será el hombre de mayor poder fáctico de la provincia. Porque para ceder el agua escasa de los mendocinos a cada operadora, va a pedir condiciones: obras, eficiencia, tarifa, y un plan de “devolución” del agua potable. Hay que consignar aquí una nota mental, un sticker permanente de la situación: hay crisis hídrica y aunque la última temporada fue más o menos buena, la sequía va a volver.

El traspaso de funciones del EPAS a Irrigación tendrá algún margen de polémica, por las tiranteces habituales entre AYSAM e Irrigación. Durante el gobierno de Rodolfo Suarez fueron tan explícitas, que el ex presidente de la empresa de aguas Alejandro Gallego y el superintendente de Irrigación Marinelli se dedicaron mutuamente alguna que otra palabrita. Por debajo de ellos, off the record volaban las bombas de un lado a otro.

En algún momento, Marinelli habló de la deuda de AYSAM con el “mayorista” del agua, que es Irrigación. Pero Gallego terminó pagando aquella cuenta. Los que dicen que se puso al día porque Marinelli le “cerró la canilla” y le mandó menos agua a las plantas de potabilización, probablemente ven muchas series de Netflix. Y aquellos que juran que Omar De Marchi cuando era intendente también pagó la deuda porque el superintendente le bajó el caudal de agua para Luján, son víctimas de una imaginación afiebrada. Ni hablar de los que afirman -sin rubor- que los fines de semana falta agua en barrios privados de Guaymallén como La Barraca, porque Irrigación abastece menos a AYSAM a cambio de -dice el chisme- darles más agua para “turbinar” a las generadoras de energía pequeñas que están en el Cacique Guaymallén. Luego de hacer tamañas afirmaciones, cabría confesarse en la iglesia más cercana. Salvo que de verdad aparezcan las cartas documento que -dicen- se estarían cocinando en AYSAM hacia el viejo edificio de Irrigación en la calle Barcala de la Ciudad de Mendoza.

uno

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