Durante años la seguridad fue uno de los principales argumentos del oficialismo. Ahora, la oposición intenta convertir el combate contra el delito en uno de sus ejes de campaña de cara a las próximas elecciones.
La inseguridad dejó de ser un tema incómodo para el peronismo mendocino.
Por el contrario, dirigentes de ese espacio comenzaron a colocar el combate contra el delito entre sus principales propuestas, en un intento por disputar un terreno político que durante años fue capitalizado por sectores de centro y centroderecha.
La estrategia no parece casual.
Con delitos violentos que ocupan cada vez más espacio en la agenda pública y una creciente preocupación de los mendocinos por la seguridad, el tema dejó de ser solamente una política pública para convertirse en uno de los ejes centrales de la próxima campaña electoral.
Un cambio de estrategia

En ese contexto, dirigentes del peronismo provincial impulsan iniciativas vinculadas a la seguridad ciudadana y buscan instalar un discurso más activo frente al delito.
La intención es romper con una imagen histórica que asociaba al justicialismo con un enfoque exclusivamente social del problema y mostrar que la prevención, la tecnología y el fortalecimiento institucional también forman parte de su agenda.
La seguridad ya no tiene dueño
Durante años, buena parte del debate político en Mendoza giró alrededor de una idea repetida con frecuencia: que la seguridad era una bandera casi exclusiva del oficialismo.
Sin embargo, la realidad cotidiana comenzó a modificar ese escenario.
Los reclamos vecinales, el crecimiento de distintos hechos delictivos y la demanda de respuestas concretas hicieron que prácticamente todas las fuerzas políticas empezaran a incorporar el tema entre sus prioridades.
La discusión ya no pasa por reconocer si existe un problema, sino por quién ofrece las soluciones más eficaces.
Un debate que llega en año electoral
Con el calendario electoral acercándose, la seguridad promete convertirse en uno de los principales temas de campaña.
Cada fuerza política intentará convencer al electorado de que posee el mejor plan para enfrentar el delito, mientras los ciudadanos seguirán evaluando un aspecto mucho más simple: si pueden vivir con mayor tranquilidad.
El desafío será transformar los discursos en resultados
Más allá de los posicionamientos partidarios, el desafío para toda la dirigencia será evitar que la inseguridad quede reducida a una consigna electoral.
Los mendocinos vienen reclamando respuestas concretas desde hace años.
Y probablemente, en las próximas elecciones, muchos votantes no juzguen quién habló más sobre seguridad, sino quién logró ofrecer soluciones que realmente mejoren la vida cotidiana.


