El Presidente confirmó que no viajará a la reunión de mandatarios sudamericanos en Paraguay debido a una “sobrecarga de agenda”. En Casa Rosada niegan que la decisión tenga que ver con la presencia de su par brasileño en el encuentro. Sin embargo, el libertario prevé viajar el sábado al país vecino para participar de un evento de la derecha en el que podría cruzarse con Jair Bolsonaro.
Con el correr de los meses, queda cada vez más claro que buena parte de la agenda internacional de Javier Milei se rige más por sus afinidades ideológicas que por las necesidades geopolíticas o comerciales del país. Un ejemplo de ello es su vínculo con Brasil. Tras redoblar sus críticas a Luiz Inácio Lula Da Silva, el Presidente decidió no ir a la Cumbre de Presidentes del Mercosur que tendrá lugar en Paraguay el próximo lunes 8 de julio. Por el contario, en el Gobierno sí confirmaron que el mandatario viajará a Brasil el fin de semana para participar de la edición latinoamericana de la Conferencia de la Acción Política Conservadora (CPAC), en la que podría cruzarse con el expresidente Jair Bolsonaro.
El domingo, durante una entrevista con TN, fue el propio Milei quien ratificó su ausencia en la reunión que mantendrán sus pares del continente, la primera en realizarse desde su llegada a la Casa Rosada, pero sin explayarse demasiado en las explicaciones. Al día siguiente, su vocero, Manuel Adorni, se encargó de negar que ese desplante tenga que ver con las diferencias que mantiene el líder de La Libertad Avanza con el presidente Lula da Silva. Y argumentó que responde a una “sobrecarga en su agenda” debido a que ese mismo día por la noche Milei tiene previsto concurrir a Tucumán para firmar su anhelado Pacto de Mayo. “En su lugar irá la canciller Diana Mondino”, indicó el portavoz en su conferencia de prensa matutina.
Más allá de los argumentos oficiales, son de público conocimiento las tensiones entre Milei y su par brasileño. Durante su campaña electoral, el libertario no se privó de tildar a Lula de “corrupto” y “comunista” ─mismo adjetivo utilizaría después para definir al colombiano Gustavo Petro─, al tiempo que lo acusaba de estar detrás de la comunicación de su contrincante Sergio Massa. Meses más tarde, Da Silva respondió al sostener que Milei “dijo muchas tonterías”. “No hablé con el presidente de Argentina porque creo que tiene que pedir disculpas a Brasil y a mí”, dijo el mandatario, hace pocas semanas, durante una entrevista televisiva, en la que también sostuvo que la Argentina es “un país muy importante para Brasil”. Y añadió que Milei “no va a crear cizaña” entre ambas naciones.
Pero Milei no dio el brazo a torcer en ningún momento y dejó en claro que no pediría disculpas por “decir la verdad”. “¿Qué le dije? ¿Corrupto? ¿Acaso no fue preso por corrupto? ¿Y qué le dije? ¿Comunista? ¿Acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad? ¿O estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no se le puede decir nada, aún cuando sea verdad?”, retrucó recientemente en una entrevista en LN+.
Pero no todo se reduce a una supuesta discordia personal entre ambos dirigentes políticos. Otro tema que está sobre la mesa y que preocupa a buena parte de la opinión pública brasileña es la situación de varios bolsonaristas acusados de intentar irrumpir en el Palacio del Planalto, en enero de 2023, y que se encontrarían prófugos en territorio argentino. Es que, a pesar de los desencuentros públicos, en Brasilia confían en que, ante cualquier eventual actuación de la Justicia brasileña, la Casa Rosada no los protegerá otorgándoles el status de refugiados. “Si la Corte de Brasil urge a la Argentina, cumpliremos con la ley”, indicó Adorni, hace dos semana, tras ser consultado al respecto.
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