Los últimos datos oficiales expusieron la realidad de los ingresos en el país durante el segundo trimestre de 2026. La diferencia salarial no solo golpea por estratos sociales, también evidencia una fuerte desigualdad en materia de género y condiciones de contratación.
La economía argentina sigue mostrando su cara más desigual a la hora de analizar los bolsillos de la población ocupada. De acuerdo con el último reporte del INDEC, el ingreso individual promedio durante el segundo trimestre del año se ubicó en 1.094.136 pesos. Sin embargo, este número esconde una realidad mucho más ajustada para la mayoría: la mediana salarial fue de apenas 900.000 pesos, lo que significa que la mitad de los trabajadores en el país percibió esa cifra o incluso menos para llegar a fin de mes.
Al desglosar la torta salarial, la distancia entre los distintos sectores de la sociedad resulta notable y marca el pulso de la crisis. El segmento de menores recursos registró un promedio individual de 382.621 pesos mensuales, mientras que la clase media alcanzó poco más del millón de pesos. Por su parte, la cúpula de mayores ingresos promedió los 2.641.394 pesos, consolidando una brecha de 13 veces entre ambos extremos según la metodología oficial del INDEC.

El tipo de contratación es otro factor determinante que divide fuertemente las aguas en el mercado laboral de nuestro país. Los datos publicados por el INDEC revelan que los asalariados con descuento jubilatorio, es decir, quienes trabajan en la formalidad, promediaron ingresos por 1.433.794 pesos. En la vereda de enfrente, el escenario para los empleados informales fue diametralmente opuesto, ya que apenas lograron percibir una media de 706.204 pesos, dejando al descubierto la profunda vulnerabilidad económica de este sector.
Más allá de la formalidad y el estrato social, el género sigue pesando de forma contundente a la hora de cobrar el sueldo. Las planillas del INDEC marcan que los varones tuvieron un ingreso promedio de 1.266.369 pesos, superando ampliamente a los 927.252 pesos que cobraron las mujeres. Si se analiza exclusivamente el dinero proveniente de la ocupación principal, esta brecha alcanzó un 26,3% en perjuicio de las trabajadoras, aunque el número mostró una leve disminución respecto al cierre del año pasado.

Cuando la lupa se pone sobre los ingresos familiares, el panorama general reafirma las enormes asimetrías que estructuran el día a día. El INDEC detalló que en el 10% de las familias más vulnerables, el monto per cápita fue de unos escasos 134.000 pesos por integrante. Esta cifra contrasta de manera directa con el 10% de los hogares más ricos, donde el dinero disponible por persona trepó a 1.800.000 pesos, pintando una postal clara de las distancias sociales que persisten en la Argentina.

