El relevamiento expone un severo deterioro del poder adquisitivo a nivel nacional. La necesidad de recurrir al endeudamiento para comprar alimentos o pagar servicios básicos afecta a más del 61% de la población, con un impacto dramático entre los jóvenes.
La contracción económica y el impacto constante de la inflación en el bolsillo de las familias alcanzaron un nivel crítico durante las últimas semanas. De acuerdo con una reciente encuesta realizada por la consultora Zentrix en todo el territorio nacional, la evaluación negativa sobre el rumbo económico del país escaló al 61,8%, al tiempo que más del 42% de los ciudadanos manifiesta una clara degradación en sus finanzas personales.
La escasez de liquidez modificó de manera drástica la dinámica de consumo dentro de los hogares. Los números consolidados en la encuesta confirman que el 66% de la población agota la totalidad de sus ingresos antes o al momento de llegar al día 20 de cada mes, reduciendo a un testimonial 9,3% la proporción de argentinos que conserva alguna capacidad de ahorro.

El segmento más golpeado por la pérdida de capacidad de compra abarca a la franja de entre 18 y 39 años. Al profundizar en este sector, la encuesta revela que un impactante 85,5% de los jóvenes se queda sin recursos a mitad de mes, en un contexto donde el 87,4% de la sociedad, sin distinción de simpatías políticas, coincide en que los salarios corren muy por detrás del ritmo del costo de vida.
Frente a la imposibilidad de cubrir la canasta elemental con la remuneración mensual, el crédito dejó de orientarse al consumo o a bienes durables para convertirse en una herramienta de supervivencia. La encuesta advierte que el 61,9% de las familias contrajo deudas en los últimos seis meses, asignando esos fondos mayoritariamente a la compra de alimentos (53,7%) o a la cobertura de las tarifas de servicios públicos (23,1%).

Esta recurrencia al financiamiento deja al descubierto la vulnerabilidad de quienes no reúnen los requisitos del sistema bancario tradicional. En las conclusiones finales de la encuesta, se destaca que más del 35% de los adultos jóvenes acudió a prestamistas o cuevas financieras informales para subsistir, quedando expuestos a intereses desmedidos en un mercado crediticio que el 55% de los consultados define de forma tajante como una trampa.


