Mientras el Gobierno provincial mantiene un subsidio del 60% para fijar la tarifa urbana en $1.680, viajar hacia los destinos del sur y la alta montaña se convirtió en un fuerte impacto al bolsillo de los mendocinos.
Comenzó a regir en Mendoza, a través de la puesta en vigencia del nuevo cuadro tarifario del transporte público de media y larga distancia, un fuerte aumento en el precio de los pasajes que impacta directamente en el bolsillo de los trabajadores. La medida, oficializada por la Subsecretaría de Transporte tras la revisión de los costos del sistema, modifica el esquema que se encontraba congelado desde fines del año pasado.
El caso de Malargüe es el que más polémica genera, ya que la tarifa del pasaje común subió a $48.480, mientras que el servicio cama alcanzó los $60.480 y el suite llegó a los $70.400. Esta situación expone una distorsión federal notable, dado que viajar al sur mendocino ahora cuesta prácticamente lo mismo que trasladarse a Córdoba, un trayecto de larga distancia interprovincial que hoy se comercializa desde los $40.000. Los usuarios expresan su malestar en las terminales, advirtiendo que este aumento profundiza el aislamiento de las localidades más alejadas de la capital mendocina.

Por su parte, el Ente de la Movilidad Provincial (EMOP) justificó la medida detallando que el costo técnico real de cada viaje para sostener el funcionamiento del sistema sin asistencia del Estado asciende a los $4.495,66. El Ejecutivo provincial remarcó que sigue subsidiando cerca del 60% de dicho valor, lo que permite fijar el boleto urbano en el Gran Mendoza en un valor de $1.680. Sin embargo, para la oposición política y los sectores de la clase media, este nuevo aumento desdibuja el beneficio del subsidio en las distancias más largas, donde la brecha salarial se hace sentir con mayor fuerza.
Las empresas prestadoras del servicio, entre ellas Andesmar, CATA Internacional, Buttini e Iselin, ya comenzaron a aplicar los nuevos valores en todas las boleterías de la provincia. El impacto también se siente con fuerza en las tarifas hacia la zona de alta montaña y el Valle de Uco, donde viajar a Las Leñas desde la capital ya cuesta $72.720 y desde Tunuyán $60.480. Analistas económicos señalan que este aumento en la movilidad impactará inevitablemente en el turismo interno, desalentando las escapadas de fin de semana de los propios mendocinos.


