Carlos Alberto “El Indio” Solari murió a los 77 años y dejó una marca indeleble en la música argentina. Líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, poeta de multitudes y referente cultural de varias generaciones, también fue una voz que, lejos de la neutralidad, expresó públicamente su apoyo al peronismo y a Cristina Fernández de Kirchner.
La muerte del Indio Solari conmocionó este viernes al mundo de la cultura y la música popular argentina. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años y deja detrás una obra que trascendió el rock para transformarse en un fenómeno social, político y cultural único en el país. Durante más de cuatro décadas construyó una relación inquebrantable con su público, basada en la independencia artística, la autogestión y una poética que marcó a varias generaciones.
El creador de una mística popular
Desde los años setenta, primero en el circuito underground y luego en los estadios más grandes del país, Solari desafió todas las reglas de la industria musical. Junto a Skay Beilinson y la histórica mánager Poli Castro levantó una estructura independiente cuando las discográficas dominaban el negocio. Los Redonditos de Ricota se convirtieron en una expresión cultural que excedió a la música: una identidad colectiva para miles de jóvenes que encontraron en sus canciones una forma de leer la realidad argentina.

Su vínculo con el peronismo y Cristina Kirchner
Aunque durante muchos años evitó la militancia partidaria explícita, el Indio nunca ocultó sus simpatías políticas. En distintas entrevistas manifestó su cercanía con el peronismo y defendió públicamente a Cristina Fernández de Kirchner en momentos de fuerte confrontación política. En 2022, durante la causa Vialidad, expresó que la entonces vicepresidenta no merecía atravesar una “locura legal” y cuestionó duramente el accionar de la Justicia.
Su respaldo no fue ocasional. En años posteriores volvió a pronunciarse sobre la figura de la ex presidenta, a quien definió como un “cuadro político impecable” y destacó por su capacidad intelectual y liderazgo dentro del movimiento peronista. Incluso llegó a afirmar que seguía apoyando al kirchnerismo porque consideraba que “del otro lado hay un peligro muy grande” para la sociedad argentina.
Un artista que nunca se separó de la realidad
A diferencia de otros músicos que eligieron mantenerse alejados de los debates públicos, Solari entendía que el arte debía dialogar con su tiempo. Sus letras abordaron el poder, las desigualdades, la manipulación mediática, las frustraciones sociales y los desencantos políticos. Esa mirada crítica hizo que muchas de sus canciones fueran adoptadas como verdaderos himnos por distintas generaciones de argentinos.

Incluso cuando el Parkinson lo obligó a alejarse de los escenarios, continuó opinando sobre la realidad nacional. Desde su estudio en Parque Leloir siguió grabando música y participando esporádicamente en entrevistas donde analizaba el rumbo político y económico del país.
El legado que sobrevive al mito
La muerte del Indio Solari marca el final de una era para el rock argentino. Sin embargo, su influencia seguirá presente en una obra que desafió las modas y sobrevivió a los cambios de época. Sus canciones continúan convocando a millones de seguidores y su figura permanece asociada a una idea de independencia artística pocas veces vista en la cultura nacional.

Con él se va uno de los grandes narradores de la Argentina contemporánea. Queda su música, su poesía y una historia que logró unir a generaciones enteras alrededor de un mismo ritual: la certeza de que el rock también podía ser una forma de pertenencia popular.


