El epicentro se registró en el departamento del Chocó y el Gobierno declaró el estado de desastre nacional ante una tragedia que golpea severamente a Colombia.
Un devastador sismo de magnitud 7,4 azotó este lunes el oeste de Colombia, convirtiéndose en el evento telúrico de mayor magnitud registrado en la nación en lo que va del siglo XXI. El epicentro fue localizado en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. Hasta el momento, las autoridades han confirmado el fallecimiento de al menos 111 personas, con un impacto crítico en la ciudad de Pereira, además de 87 heridos y más de 1.500 viviendas con daños de diversa consideración.
Ante la gravedad de los hechos, el presidente Abelardo de la Espriella anunció la formalización de la situación de desastre nacional para agilizar la entrega de recursos económicos y el despliegue de las fuerzas de asistencia en las zonas más castigadas. Desde la sede del Ejecutivo, el mandatario aseguró que asumirá la conducción directa de los operativos de emergencia y mantendrá reportes periódicos sobre la evolución del rescate. Asimismo, varias naciones y organismos multilaterales ya manifestaron su predisposición para enviar ayuda humanitaria a Colombia.
El remezón provocó escenas de pánico y evacuaciones preventivas que se extendieron desde Bogotá hasta la costa del Caribe, sintiéndose también en países vecinos como Ecuador y Panamá. Las secuelas en la infraestructura logística no tardaron en manifestarse: se reportaron cortes de energía eléctrica en once departamentos, mientras que la Autoridad Aeronáutica dispuso el cierre precautorio de las terminales aéreas de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura para evaluar posibles fallas estructurales. La contingencia paralizó por completo el ritmo cotidiano en gran parte de Colombia.
Los especialistas del Servicio Geológico han contabilizado más de una veintena de réplicas en las horas posteriores al evento principal y advierten que la actividad telúrica podría mantenerse durante las próximas jornadas. Las estadísticas oficiales recuerdan que el antecedente más cercano por la intensidad del movimiento en esa franja territorial se remonta a noviembre de 1979, cuando un fenómeno de 7,2 grados afectó la misma región. Frente a este panorama, los cuerpos de socorro mantienen un monitoreo permanente sobre las estructuras estratégicas y la red vial de Colombia.
La emergencia de alcance nacional también modificó la agenda institucional y deportiva del país de forma drástica. La División Mayor del Fútbol Profesional tomó la determinación de suspender la totalidad de los encuentros programados para el inicio de la semana, reprogramando la fecha con el objetivo de priorizar la seguridad de los planteles y el acompañamiento a las comunidades afectadas. La incertidumbre sobre la normalización de las actividades abarca de igual modo a las competencias internacionales agendadas para los próximos días, en un momento donde la atención de Colombia está concentrada íntegramente en el rescate de sobrevivientes y la reconstrucción.


